Dos hombres mueren en tiroteos en Manta y Naranjal; el crimen llega a sus hogares
En Guayas, Agapito Gurumendi fue ejecutado en su vivienda en Naranjal; en Manabí, Víctor González murió tras ser baleado en Manta. La inseguridad se instala en los barrios.
La violencia armada alcanzó a sus propias viviendas la noche del lunes 19 de julio y la madrugada del martes 20 en las provincias de Guayas y Manabí. Dos hombres murieron como resultado de estos ataques, evidenciando cómo el peligro se traslada directamente a los domicilios de los ciudadanos. En Manta (Manabí), Víctor Samuel González Suárez falleció en su hogar, mientras que en Naranjal (Guayas), Agapito Gurumendi Guiracocha fue ejecutado por un sujeto conocido.
En el barrio La Nueva Esperanza de Manta, la tragedia ocurrió alrededor de las 20:30. Dos sujetos a bordo de una moto descargaron una ráfaga de tiros contra González y su amigo Patricio Enrique Vera Pin, quienes se encontraban en el portal de la vivienda. Los bomberos confirmaron el deceso de González, quien recibió la mayoría de los impactos en la cabeza. La Fiscalía de Manta, a través del fiscal Paco Delgado, informó que criminalística recolectó 21 indicios balísticos en la escena, incluyendo cinco de calibre 9 mm y el resto de un fusil. Patricio Vera, con tres impactos en el pecho, fue trasladado al hospital Rodríguez Zambrano con pronóstico reservado.
En Naranjal, el cantón del Guayas, el crimen se consumó en la madrugada del 20 de julio. Agapito Gurumendi, de 64 años, murió tras ser baleado por un individuo que lo llamó por su nombre antes de disparar. Un testigo que dormía en una cabaña cercana relató haber escuchado los disparos y permanecido quieto para no ser visto. La hija de la víctima, Mayra Gurumendi, expresó el deseo de que la muerte de su padre no quede en la impunidad.
Las autoridades policiales manejan la hipótesis de que el asesinato en Naranjal esté vinculado al narcotráfico, ya que se investiga si la vivienda del fallecido era utilizada para el consumo y expendio de sustancias sujetas a fiscalización. Mientras tanto, en Manta, las investigaciones también contemplan la posibilidad de que los pistoleros utilizaran un terreno adyacente para ingresar al inmueble, disparar y huir.