La publicación del diario El Universo, en su edición del jueves 17 de septiembre de 2026, ha puesto sobre la mesa una reflexión que trasciende lo periodístico para convertirse en un imperativo moral. A través de una mirada analítica desde la estructura, el medio nos enfrenta a una advertencia directa y necesaria: si nuestras tareas no están guiadas por la compasión, carecen de sentido verdadero.
Esta observación resuena con fuerza en la provincia del Guayas, donde la dinámica social y económica exige más que nunca un enfoque humano. La pregunta retórica que plantea el medio —"No sé, amiga mía, de qué nos servirían nuestras tareas si no nos enseñaran la compasión"— invita a las autoridades locales, al sector privado y a la ciudadanía en general a revisar sus prioridades.
En un contexto donde la seguridad y el desarrollo económico son pilares fundamentales para Guayaquil y sus cantones, esta reflexión nos recuerda que la eficiencia institucional y el libre mercado deben ir de la mano con la empatía. La compasión no es solo un sentimiento, sino una herramienta práctica para construir una sociedad más justa y cohesionada, como contamos en Editorial: La crueldad exige responsabilidad y esperanza para Guayas.
El llamado a enseñar compasión se convierte así en un desafío para todos los actores involucrados en la vida pública del Guayas. Ya sea desde la Prefectura, las municipalidades o el sector empresarial, la pregunta es clara: ¿estamos realmente sirviendo a nuestra comunidad con el corazón y la mente comprometidos?